De fuera a dentro

****De fuera a dentro

¿Recuerdas cuando eramos niñ@s?

Todo estaba lleno de colores, olores, sabores, sensaciones, experiencias que vivir . Y solíamos atrevernos con todo. Aunque nos caíamos nos levantamos, con esa sabiduría innata que nos decía que las caídas formaban parte de la vida y siempre nos ayudaban a aprender. Era una vida sin filtros, vivíamos lo que era en cada momento.

Según fuimos creciendo nos fueron enseñando a interpretar la vida. Nos dijeron lo que era peligroso, lo que era bueno, lo que era malo….. Y así fuimos aprendiendo a comportarnos en lo que se define como socialmente aceptable. Que no d ja de ser una interpretación de la vida, una interpretación de lo que es. ¿No te parece una locura?

Cada día más llenos de conceptos, de preceptos…. Cada día más fuera y menos dentro. Aprendimos a dejar de sentirnos y a poner nuestra atención fuera, en todas esas cosas que nos enseñaron eran muy muy importantes :buen comportamiento, estudios, atender las demandas de los demás, tener cosas materiales… Y además se nos dijo que mirar dentro, mirarnos a nosotros mismos, sentirnos, atendernos en lo que necesitamos, ser nosotros mismos nuestra principal fuente de nutrición era egoísmo y eso estaba mal. Así fuimos entrenandonos para ir hacia fuera y no hacia dentro. Y aprendimos a buscar fuera lo que ya no encontrábamos dentro: amor, reconocimiento, aceptación, compañía, sabiduría, claridad…..Y lo llamaron “adultos sanos”.
En ese momento ya habíamos perdido la conexión profunda que teníamos de niños. Adultos instalados en una creencia de carencia, de que éramos incompletos y, en algunos casos, inadecuados, no válidos. Todo esto nos llevó a una búsqueda, fuera de nosotros, de esa correccion, ese complemento….a llenar un vacío que nunca existió.

Cuando nos damos cuenta de ello, nos hacemos conscientes y entonces podemos iniciar el camino de vuelta a casa, a nosotros mismos. Y esta vuelta implica mirar hacia dentro , como cuando eramos niños, a ver la vida sin filtros, a recuperar la conexión con nosotros. A través de esta conexión podremos sentirnos, saber cómo estamos, que necesitamos … Podremos quitar los filtros que nos anclaron en carencia, inadecuación, miedo a la vida. Desde ahí podemos recuperar el conocimiento de lo que somos realmente: seres humanos y esenciales, completos, llenos de dones y capacidades, Amor; con un deseo innato de compartirnos desde ahí con los demás, en todas las relaciones de nuestra vida: trabajo, pareja, padres, hijos, amigos….
Cuando ya no buscamos fuera recuperamos la responsabilidad sobre nuestra vida, sobre nuestra propia felicidad. Cuando nos ubicamos ahí, dentro, nutriendonos de amor, de reconocimiento, de aceptación, de confianza…..de todo eso que antes buscábamos fuera , ahí recuperamos la libertad que siempre fue nuestra.
Y desde ahí, completos, podemos darnos a los demás, compartirnos. 
Cambiamos de relacionarnos desde la carencia, donde busco que tú me completes, a relacionarnos desde los seres completos que somos, compartiendo esas cualidades, esos dones, esa sabiduría, el Amor que somos, los unos con los otros.

¿Que pasaria si comenzasemos a vivir así? Desde la abundancia y no desde la carencia. Desde el conocimiento profundo de que ya somos completos…
Quizá todo volviese a estar lleno de colores, de sabores, de olores, de sensaciones, de experiencias, de crecimiento, de aprendizaje….de vida.

Yo, como ser humano y esencial, completo, con mis dones, desde el Amor que soy, me comparto contigo ser humano esencial y completo, con tus dones, con el Amor que eres.

¿Qué tal si juntos comenzamos a vivir desde ahí?

Namaste

Padme Yoga y Mas (Olga Garcia Alba)